Aprendiendo con los sentidos

Aprendiendo con los sentidos

Desde el primer contacto de un ser humano con el medio ambiente, incluso desde antes de nacer, éste comienza a sentir y a percibir, construyendo significaciones sobre el mundo, de ahí la importancia del desarrollo sensorial en los niños como herramienta para fortalecer su proceso de aprendizaje.

A través de los sentidos se recibe constantemente información del mundo exterior, información que llega al cerebro para convertirla en aprendizaje, por ello es de vital importancia estimular a los niños desde su primer infancia para que utilicen de forma adecuada los sentidos, generándoles espacios seguros que le permitan explorar, experimentar y curiosear.

Si bien el aprendizaje sensorial se desarrolla de forma natural, se requiere que tanto padres de familia como docentes realicen actividades permanentes para que el niño procese de forma adecuada la información recibida a través de su vista, oído, tacto, gusto y olfato.

Es de señalar que la sensación es la encargada de recibir la información del exterior a través de nuestros sentidos, es el primer contacto con el medio ambiente. Por su parte, la percepción procesa la información en el cerebro para poder ser transmitida. El desarrollo sensorial crea una base para el desarrollo cognitivo, físico y  del lenguaje.

Pero recordemos cuales son los órganos sensoriales y su funcionalidad:

Tacto: Es una fuente de conocimiento para el niño desde el momento en que nace.  A los niños les gusta tocar y ser tocados, explorar y reconocer.  Primero reconoce las texturas y luego reconoce las formas mediante el tacto.

Gusto: A través de las papilas gustativas que se encuentran en la lengua, se pueden distinguir los sabores básicos (dulce, salado, ácido y amargo) y los generados a partir de sus combinaciones. La lengua permite también distinguir sensaciones de temperatura, dolor y textura de los alimentos. 

Sentido Visual: La vista proporciona al cerebro más información que todos los demás sentidos juntos. Permite identificar y diferencias objetos, personas, colores, formas, movimientos, en general todo lo que contiene el entorno desde diversas distancias y puntos de vista. Es un sentido rápido, instantáneo, analítico que trasmite una sensación de realismo de seguridad y memoriza lo que vemos.

Sentido auditivo: Se comienza a utilizar desde antes del nacimiento pues desde el vientre materno el feto es capaz de oír sonidos del exterior. Es el encargado de percibir las ondas sonoras para enviarlas al cerebro, permite discriminar cantidad de volumen, duración del sonido, dirección de donde viene. Los oídos detectan también la posición y el movimiento de la cabeza y son esenciales para el equilibrio.

Olfato: El ser humano puede distinguir más de 10.000 olores, además de avisar sobre peligros como el humo o los gases tóxicos, el olfato contribuye de un modo importante a apreciar comidas y bebidas. Es de señalar que en la degustación de los alimentos intervienen tanto el gusto como el olfato.

Sentido Kinestésico: Es la capacidad del niño de percibir la posición de las partes de su cuerpo, quietas y en movimiento, sin ayuda del sentido de la vista. Contribuye al balanceo y sus componentes de equilibrio y estabilidad, esenciales en todos los movimientos

Es de anotar que si bien existen numerosas actividades para estimular el sistema sensorial enfocadas a cada sentido en concreto, también están las actividades multisensoriales que sirven para trabajar varios sentidos de forma simultánea. Así mismo, es importante tener en cuenta el ritmo de desarrollo madurativo propio del niño para definir el ritmo de ejecución de las actividades, ofreciendo a su vez libertad para experimentar, manipular,  observar y descubrir.