Cómo tratar niños hiperactivos

Cómo tratar niños hiperactivos

La hiperactividad en los niños no es un trastorno de personalidad, ni falta de educación ni responde a comportamientos derivados por los conflictos familiares, es un trastorno de conducta caracterizado por una intensa actividad motora sin un propósito determinado.

En este sentido, un niño hiperactivo se mantiene en constante movimiento durante todo el día especialmente cuando está con más personas, se involucra en muchas actividades sin terminar ninguna, no logra concentrarse en un tema específico, es terco, con bajo nivel de tolerancia a la frustración y registra cambios bruscos  en su estado de ánimo.

Este comportamiento afecta el desenvolvimiento de los niños en los ámbitos familiar, social y educativo, siendo más evidente cuando inicia su etapa escolar pues su relacionamiento se torna difícil, así como su rendimiento pues dada su poca capacidad de concentración se convierten en niños difíciles de educar, a pesar de tener un cociente intelectual normal.

De acuerdo con los especialistas, no hay un consenso sobre los factores que originan la hiperactividad, sin embargo coinciden en que esta alteración neurobiológica se da a partir de una combinación de  factores genéticos, alteraciones cerebrales, consumo de alcohol y cigarrillo durante el embarazo, exposición al plomo y al zinc, y consumo de productos alimenticios con ciertos aditivos. 

Se diagnostica a través de diversas pruebas médicas y su tratamiento incluye la administración de medicamentos estimulantes para fomentar la concentración y el aprendizaje,  sumado al desarrollo de terapias conductuales para procurar un mejor control de emociones por parte del niño. 

Desde el hogar es importante implementar una serie de actividades que permiten controlar a los niños, algunas actividades a tener en cuenta son:  

  • Defina rutinas con las actividades de la semana, de esta forma se organizan mejor y calman la ansiedad.   Elabore una lista con las actividades que el niño debe realizar, incluyendo las horas asignadas para cada una, es importante mantener horarios estables, ya que los niños con déficit de atención se manejan mejor de esta manera.
  • Hable despacio, de forma clara y sencilla con el niño, escúchelo e intente mantener contacto físico con él, demostrándole que está interesado en lo que hace.
  • Fomente actividades al aire libre donde el niño  pueda moverse con facilidad, esto le ayudará a gastar la energía y dormir mejor. 
  • Elabore un plan de estudios personalizado en el que coloque las actividades concretas que el niño debe realizar, dedicando el comienzo del mismo a las tareas más complicadas.
  • No le dé dulces, incrementan la energía y su falta de concentración. 
  • Establezca normas y horarios, hágale saber al niño que son de estricto cumplimiento y déjelas publicadas en un lugar visible para que él las tenga presentes. 
  • Estimule las conductas aceptables, por ejemplo cuando el niño se queda quieto por un buen tiempo felicítelo, estimúlelo ofreciéndole recompensas por hacer actividades que no le gusten
  • Frente a comportamientos inadecuados  déjele ver su no aceptación, puede retirarle su atención o aplicar la técnica de asilamiento o del “tiempo fuera”, que consiste en hacer que el niño pase algunos minutos sentado en un rincón o en un lugar en el que no exista objeto alguno con el que pueda divertirse o entretenerse.
  • La televisión, los computadores y los videojuegos son buenos para mantener a los niños enfocados en un tema, ayudarles con el vocabulario y la motricidad fina, permítales acceder a ellos pero de forma limitada. 
  • Trátelos con paciencia y dedicación, necesitan motivación y ayuda para reducir el poder de sus conductas negativas, de tal forma que los aspectos positivos que cada uno de ellos tiene salgan a la luz.