El juego, clave para el aprendizaje en niños con Síndrome de Down

El juego, clave para el aprendizaje en niños con Síndrome de Down

El Síndrome de Down es una alteración cromosómica que causa retraso en el desarrollo físico e intelectual de la persona, sin embargo los niños con este Síndrome pueden desarrollar todo su potencial de aprendizaje, aunque más lentamente de lo normal.

El juego es una de las principales herramientas a través de las cuales se pueden estimular y potenciar las capacidades y habilidades de niños con Síndrome de Down iniciando desde muy pequeños, en ambientes de diversión y de aprendizaje conjuntos.

En este sentido es importante tener en cuenta que los juegos deben adaptarse a los periodos de la infancia para que la adquisición de competencias sea progresiva, deben ser divertidos para evitar que el niño se canse o se aburra, estimular la curiosidad y los avances de los niños deben ser reconocidos constantemente por los padres.

En los primeros meses de vida la recomendación de los expertos es realizar dinámicas de juegos basadas en gestos, expresiones, canciones y palabras, para que sean imitadas por el niño, sin la utilización de juguetes. 

Una vez se incorporen los juguetes, estos elementos deben reunir unas condiciones mínimas de seguridad de tal forma que no generen riesgo para el niño, por ejemplo deben ser piezas grandes que no se desarmen en otras muy pequeñas que puedan ser ingeridas, que no estén compuestos por productos tóxicos, no contener piezas que puedan chuzarlos o cortarlos, entre otros.  

Durante los primeros dos años de edad, las actividades deben apuntar a estimular el desplazamiento tomándolos de la mano para que caminen o colocando juguetes llamativos que despierten su interés por acercarse a tomarlos. Así mismo, alentar la comunicación mediante la palabra hablada, de tal forma que se debe instar al niño para que pida las cosas él mismo; realizar lectura de cuentos infantiles con ilustraciones y posteriormente preguntarle sobre las mismas, entre otras actividades. Se pueden incluir también actividades de agrupación de elementos por colores o formas, construcción de torres, realizar armables sencillos, pintura con las manos, entre otras.

Entre los 2 y 3 años de edad, las actividades se dirigirán a fortalecer la coordinación y la movilidad mediante juegos con balones para que el niño reciba y pase la bola, elaboración de figuras con plastilina, identificar y nombrar sonidos del ambiente, hacer adivinanzas, realizar acciones de ubicación espacial (debajo de la mesa, encima de la silla, etc).

Es importante señalar que la intervención que se realice en los primeros 3 años de edad es fundamental para determinar muchas de las habilidades del niño, ya que en esta etapa se está desarrollando el cerebro. A partir de los 3 años de edad las actividades deben tener como fin el de potenciar sus capacidades cognitivas del siguiente modo: 

-    Psicomotricidad: La idea es potenciar el desarrollo de la motricidad gruesa y fina para fortalecer la musculatura de las manos y las extremidades. Se pueden realizar actividades como encestar pelotas de colores en diversos aros de colores, realizar juegos de correr, montar en triciclo, saltar desde o por encima de tactos de madera, construcciones de lego, juegos de enhebrar y ensartar, puntear figuras y adivinar que son, en general juegos que le permitan mejorar el tono, el equilibrio, la coordinación y la postura. 

-    Lenguaje: Aunque el lenguaje debe hacer parte de todas las relaciones que se tienen con el niño, es necesario realizar actividades específicas para potenciar sus habilidades en esta materia. Las actividades ideales en este aspecto son las relacionadas con representación de escenas teatrales de cuentos o de la vida diaria, tarjetas con imágenes de objetos y de acciones, canciones infantiles, invitarlo a leer textos en voz alta gesticulando al mismo tiempo, lectura de cuentos de forma permanente.

-    Atención y memoria: Fomentar la atención favorecerá la interacción del niño con el medio y potenciará habilidades como la memoria y el lenguaje. Las actividades recomendadas para este caso se relacionan con la elaboración de rompecabezas con distintos grados de dificultad, loterías y juegos de asociación y de emparejar, leer cuentos o contar historias y posteriormente hacer preguntas sobre protagonistas, escenarios, etc.

-    Autonomía: Contempla actividades de la vida cotidiana que le permitan al niño actuar con independencia y realizar actividades por sí mismo. Una de dichas actividades puede ser jugar a las compras utilizando dinero elaborado por el mismo niño, y alternando el papel como comprador o como vendedor. Igualmente se pueden realizar actividades de conversaciones para resolver conflictos; escenificar las responsabilidades del hogar y asignar responsabilidades específicas al niño, entre otras.