El sexting, una práctica de riesgo

El sexting, una práctica de riesgo

Las redes sociales han generado nuevas formas de relacionamiento entre los adolescentes, quienes muchas veces no miden el alcance y la responsabilidad que implica el uso inadecuado de las mismas.

Uno de esos casos es el sexting, que es el envío de contenidos eróticos o pornográficos a través de dispositivos móviles, una práctica cada vez más común entre jóvenes y a la que llegan debido a diversos factores como presión social de su grupo de amistades, acoso escolar, ciberacoso, inseguridad personal y problemas de autoestima, malinterpretación del hecho como un gesto romántico o una señal para despertar la atención de alguien que le gusta; como un favor sexual a cambio de otros servicios, pretender mostrarse travieso o divertido; no darle mayor importancia a la decisión. 

Expertos en educación y psicología consideran que este tipo de “modas” responden a la necesidad de reconocimiento que tienen los adolescentes para ser aceptados socialmente, a lo que se suma la falta de atención y acompañamiento por parte de los padres, convirtiéndolos en personas inseguridad, ingenuas y curiosas. 

Y es que el mayor riesgo del sexting está en que dado que son contenidos de connotación sexual, ponen en riesgo la privacidad, la reputación y la imagen de una persona, generando a su vez sentimientos de vergüenza y traición; adicionalmente pueden ser utilizados de forma dañina por los demás llegando a situaciones como acoso y extorsión.

Justamente los padres como responsables de la formación de sus hijos, tienen la misión de sensibilizarlos frente a este tipo de comportamientos, haciéndoles ver las consecuencias que pueden traer a su vida comportamientos como el derivado del sexting o cualquier otro similar que ponga en juego el respeto por sí mismo, por su propio cuerpo y la intimidad de los demás.  

Lo anterior evidencia la importancia de educar en valores a los niños y adolescentes, mantener comunicación abierta con ellos, generar lazos de confianza, ejercer supervisión sobre el uso de los aparatos tecnológicos, y como padres, estar en constante actualización sobre las nuevas tecnologías y las prácticas que surgen entre los jóvenes para comunicarse y divertirse. 

Frente a este tipo de situaciones es importante que los padres no reaccionen de forma agresiva, la primera acción es hablar con él y tratar de identificar el rol que tiene y la motivación, en caso de ser víctima no borre las pruebas e  informe a la institución educativa donde asiste el menor para evitar la divulgación del contenido y el rechazo que puede generar esto por parte de los demás estudiantes. 

Sin embargo siempre será mejor trabajar en prevención, por ello presentamos a continuación algunas claves  para tener en cuenta: 

  • Hable con sus hijos y explíqueles que nadie tiene derecho a presionarlos por una foto o video, menos aún si invade su intimidad. Oriéntelos sobre cómo manejar este tipo de situaciones y sobre como apoyar a otros jóvenes en situaciones de presión. 
  • Cree un espacio de confianza en el que sus hijos puedan hablar de su sexualidad y del uso de drogas y alcohol. 
  • Explíqueles que una vez el contenido es enviado por las redes, se pierde el control sobre el mismo y las personas que lo reciben pueden utilizar con fines dañinos y hasta delictivos, y adviértales que no deben reenviar este tipo de mensajes, pues están poniendo en riesgo la imagen y reputación de otra persona. Darles a conocer los riesgos que implica esta práctica, les permitirá tomar decisiones responsables.
  • Infórmeles que el sexting con menores de 18 años se considera un delito y que el producir, distribuir o almacenar material de abuso sexual infantil tiene repercusiones legales. Es importante tener en cuenta que si la persona involucrada es menor de 14 años quien responde legalmente ante la justicia son los padres. 
  • Esté al tanto de las redes sociales de sus hijos, allí puede descubrir señales de alerta que indiquen que el joven este en prácticas inapropiadas. 

 

Si su hijo menor de edad o conoce casos de menores de edad víctimas de esta práctica, denuncie ante las autoridades, a la línea nacional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar #141 o al CAI más cercano.