El síndrome postvacacional

El síndrome postvacacional

Terminar las vacaciones para retomar la rutina escolar no es fácil, muchos niños llegan a presentar síntomas de ansiedad, fatiga, falta de apetito, molestias estomacales, tristeza, irritabilidad y trastornos del sueño, lo que evidencia la necesidad de que los padres trabajen de forma conjunta con los niños el regreso al colegio.

En este sentido, es importante iniciar los cambios una semana antes buscando retomar los hábitos relacionados con las rutinas para levantarse, cenar y acostarse;  normalizar la alimentación dado que usualmente en periodos de vacaciones se suele abusar de las denominadas comidas chatarra y los dulces; observarlos para identificar comportamientos que puedan convertirse en negativos al momento de regresar al colegio y hablar con ellos de forma afirmativa sobre lo que implica regresar a las clases destacando el reencuentro con los amigos, la oportunidad para retomar actividades de su agrado así como intercambiar experiencias de lo que hicieron en su tiempo de descanso. 

Otro aspecto a tener en cuenta es organizar juntos, padres e hijos el regreso al colegio, salir juntos a comprar los implementos necesarios, la maleta, los cuadernos, los utensilios en general, de esta forma al ser partícipes su estado de ánimo será positivo y tendrán la ilusión de regresar pronto a clases para poder estrenar todo el material. 

Importante señalar que el proceso de adaptación debe incluir loa padres y en general a todos los integrantes de la familia que hicieron parte de las vacaciones, pues los padres también se ven enfrentados a sentimientos de ansiedad y estrés al encontrarse de vuelta con la realidad, lo cual puede generarles insomnio y tensión al momento de descansar. El estado de ánimo de los padres es fundamental para regar el estrés adaptativo del niño. 

De acuerdo con los especialistas, los síntomas del síndrome postvacacional tienen una duración estimada normalmente de hasta 3 días, aunque puede extenderse por una semana, sin embargo si pasada la semana el niño sigue presentando señales que indican que aún no logra adaptarse es aconsejable buscar ayuda profesional.  

Claves para normalizar el regreso a clases

  • Desarrolle de forma progresiva el establecimiento de las rutinas, los hábitos ordenan el cerebro infantil y le disponen de forma más flexible para la tarea esperada
  • Ajuste la hora de acostarse, un descanso tranquilo asegura que el niño se levante animado y con mejor humor.  Los primeros días pueden ser difíciles, pero tenga paciencia mientras retoma el hábito. 
  • Promueva despertares tranquilos, sin carreras ni estrés, que los desayunos sean serenos y sin regaños, disponga del tiempo suficiente para no tener mañanas marcadas por el afán y la tensión.
  • Establezca un espacio a diario para repasar con el niño contenidos del año anterior, revisen juntos temas como ortografía, operaciones matemáticas,  rutinas de lectura.
  • Programe encuentros con sus amigos antes de iniciar el colegio, así mismo  mantenga los fines de semana algunas de las actividades que realizaban juntos durante las vacaciones como jugar juntos, ir a cine, hacer paseos cortos. Volver a la rutina no debe implicar que lo perderá a usted también.
  • Sea comprensivo frente a las manifestaciones negativas que el niño pueda hacer sobre el regreso al colegio, no lo regañe, por el contrario destaque lo positivo de volver a encontrarse con sus compañeros, compartir con más niños y demás ventajas de volver a clases. 
  • Evite dejar para última hora preparativos como compra  arreglo de uniformes y materiales.  Haga partícipes a los niños en la preparación de sus materiales, permítales personalizarlos y marcarlos con sus colores preferidos. 
  • Al momento de ir al colegio nuevamente muéstrese tranquilo y evita despedidas prolongadas. Es recomendable los primeros días recogerlo a la salida de la jornada escolar, de esta forma el niño entiende que su padres siguen atentos a él a pesar que las vacaciones terminaron.
  • Si es necesario, permita que su hijo lleve al colegio un muñeco o cualquier otro objeto de apego los primeros días, esto les aporta seguridad en el proceso de adaptación.