La orientación escolar fortalece la calidad de la educación

La orientación escolar fortalece la calidad de la educación

Lograr la maduración de la personalidad del estudiante y la concreción de su camino de vida”, así se puede definir el fin último de la orientación educativa, entendida como el proceso de asesoría que se brinda a los estudiantes como parte de su aprendizaje, pero enfocado a buscar su mejora total como persona.

En este sentido, la orientación es un elemento fundamental para garantizar procesos educativos de calidad, pues permite ajustar los currículums de las instituciones educativas de acuerdo con su realidad particular, proporcionar a los alumnos ayuda en los ámbitos personal, académico y profesional, así como prevenir posibles dificultades de aprendizaje.  

Frank W. Miller, autor del libro “Principios y servicios de orientación escolar”  cita siete principios generales de la orientación a saber: 

  • La orientación es para todos los alumnos.
  • La orientación es para los alumnos de todas las edades.
  • La orientación debe abarcar todos los aspectos del desarrollo del alumno.
  • La orientación alienta el descubrimiento y desarrollo de uno mismo.
  • La orientación debe ser una tarea cooperativa en la que se comprometan el alumno, el padre, el profesor, el director y el orientador.
  • La orientación debe ser considerada como una parte principal del proceso total de la educación.
  • La orientación debe ser responsable ante el individuo y la sociedad.

Así las cosas, el rol del docente debe transformarse y pasar de ser transmisor de conocimientos a cumplir una función como orientador del aprendizaje de los alumnos buscando su desarrollo integral, lo que implica a su vez la necesidad de realizar cambios en la dinámica de las clases. 

El docente orientador a través de actividades planificadas promoverá el desarrollo de actitudes, habilidades y acciones que faciliten la participación consciente y crítica de los estudiantes para promover el cambio no sólo personal, sino colectivo e influir para que alcancen su máximo potencial de desarrollo.

En este orden de ideas, debe saber observar, escuchar y dirigir su atención a la identificación de las necesidades de sus alumnos, generar canales de comunicación abiertos de forma permanente para implementar la intervención requerida de acuerdo con las potencialidades y limitaciones del alumno.

La orientación puede darse en tres ámbitos: uno de información y asesoramiento que es cuando se facilita al alumno información que le facilite el conocimiento de un entorno para tomar de decisiones teniendo en cuenta la situación y características propias del estudiante, por ejemplo temas relacionados con centros de estudio, becas, especializaciones, entre otros. 

El segundo ámbito corresponde al terapéutico, relacionada con la modificación de conductas detectadas por el docente como perjudiciales para el alumno. Esto exige que el  orientador tenga conocimiento de las técnicas correctivas apropiadas a los diferentes casos.

El tercer escenario corresponde a la investigación  como medio de profundizar y aportar soluciones a los diversos problemas que se generan a partir de !a actividad diaria y la evaluación tanto de los programas de orientación, como de la institución escolar, a fin de determinar la efectividad de la orientación y adoptar las medidas de perfeccionamiento o ajuste de acuerdo a los resultados. 

Teniendo en cuenta lo anterior, la institución educativa tiene la responsabilidad de contar con el recurso humano capacitado para llevar a cabo estas funciones, por un lado los docentes deben estar capacitados para individualizar la instrucción, adicionalmente se debe contar con un área de especialistas (Departamento de orientación) desde donde e brinda el apoyo psicopedagógico especializado y el compromiso del personal directivo coordinando la interacción entre docentes, especialistas y asesores.