Neuroeducación: aprendiendo con las emociones

Neuroeducación: aprendiendo con las emociones

Un adagio popular reza “la curiosidad mató al gato”, frase que pierde relevancia hoy en día cuando la curiosidad es uno de los factores fundamentales para optimizar los procesos de aprendizaje y por ende, más allá de ser un elemento de riesgo a reprimir, debe ser vista como imprescindible para el desarrollo del niño.

Justamente la Neuroeducación define un nuevo modelo de enseñanza basada en el cerebro, priorizando al ser emocional sobre el racional. De acuerdo con estudiosos del tema, las emociones mantienen y potencian la curiosidad, la memoria y son fundamentales en procesos de razonamiento, contribuyendo no solo a facilitar el aprendizaje, sino a fomentar el bienestar personal.

En este sentido, se busca cambiar el tradicional método de aprendizaje de memoria vía repetición de conceptos, por un aprendizaje basado en el gusto, la novedad, el juego, estimulando la creatividad y convirtiendo al niño o niña en protagonista de su educación.

Bajo la premisa “lo que mejor se aprende es aquello que se ama”, la neuroeducación le apuesta a transformar la enseñanza y el aprendizaje, en una experiencia agradable que despierte y estimule de forma permanente la búsqueda y la aprehensión del conocimiento, cerrándole el paso a estados emocionales negativos como la ansiedad y la frustración que dificultan el aprendizaje. 

 

Claves sobre neuroeducación:

El diario El Tiempo en su edición del  15 de enero de 2017, cita 6 aspectos fundamentales que le permitirán a los padres de familia entender más sobre neuroeducación, texto que reproducimos editado a continuación, considerando su valor informativo.

  • No se aprende repitiendo ni memorizando las cosas, sino con la experiencia ligada a las emociones.
  • Enseñar de manera amena, con anécdotas, con sorpresas y en medio de conversaciones gratas es una buena forma de promover aprendizajes sólidos.
  • Promover la creatividad mediante actividades artísticas que disminuyan las tensiones y mejoren la concentración.
  • El ejercicio regular es el mejor aliado de la plasticidad cerebral: aumenta las conexiones dentro del cerebro y, con ello, la capacidad para adquirir habilidades y mejorar las ya existentes; permite además memorizar y asociar ideas de una mejor manera.
  • Descansar, dormir y reír favorecen la estimulación alternada de varias zonas del cerebro, lo que incrementa la capacidad de retener, de conceptualizar y de abstraer.
  • El juego es uno de los principales soportes de un buen aprendizaje. La mezcla de diversión, retos, movimiento, risa e interacción social estimula todas las áreas cerebrales implicadas en el aprendizaje.