Perder el año no es fracasar en la vida

Perder el año no es fracasar en la vida

Expertos en psicología y pedagogía coinciden al señalar que nada prueba que a quienes les va bien en el colegio, les vaya bien en la vida por correlación directa, en este sentido, es importante que los padres de familia tengan claro que si su hijo pierde un año escolar no significa que será un fracasado.

Si bien perder el año genera sentimientos de tristeza, temor, ansiedad y frustración tanto en los niños como en los padres, antes de descalificarlo, es necesario que los padres revisen las razones que pudieron llevar a esta situación. 

El castigo físico, el maltrato verbal, amenazarlo con no darle más estudio, reprocharle la inversión económica que perdió, compararlo con sus hermanos o amigos, son las reacciones más comunes de algunos padres, sin embargo éstas son las más equivocadas pues lo único que logran es generar más temor en los niños y hacerles ver el estudio como algo estresante asociado a los castigos. 

Por el contrario, es necesario generarles confianza y seguridad para tratar de identificar juntos las razones que influyeron en la pérdida del año escolar, e incluso involucrar al docente para tener otra visión. 

Entre las causas más comunes que pueden llevar a la pérdida del año escolar se encuentran la falta de conexión entre lo que se estudia y la realidad del estudiante; falta de hábitos de estudio, de herramientas o espacios apropiados; mal manejo del tiempo libre; dificultades de aprendizaje; inestabilidad en la vida familiar; exceso de libertades y de permisos, así como falta de supervisión y acompañamiento familiar. 


Identificar la causa ayuda a identificar también la solución, lo que a la larga se convierte en aprendizaje y por supuesto en crecimiento para el niño y en general ara la familia. 
Es importante tener en cuenta que muchos niños se benefician con el hecho de repetir un curso, incluso los cambios pueden reportar resultados positivos, sin embargo, para otros la situación es negativa y pueden experimentar fuerte sensación de fracaso, lo que se puede llevar a un menor desempeño. 


Lo anterior evidencia la importancia de hablar con el niño sobre la situación, si bien no se trata de culparlo por lo sucedido, si es necesario invitarlo a una autoevaluación reflexiva en la que él pueda decir lo que piensa y como se puede solucionar. Recuerde que el niño puede sufrir pérdida de motivación y sentimientos de fracaso, por lo que es fundamental que usted como padre le ayude a reconstruirla y hacer que  recupere su autoestima y la confianza para enfrentar los nuevos retos. 

 Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones: 

  • No castigue, maltrate o amenace a su hijo por perder el año.
  • Hable con su hijo en calma y seriedad, explicándole las implicaciones de perder el año. 
  • Usted es guía de su hijo, por ello en momentos como el generado por la pérdida del año escolar, es fundamental mostrarle que la vida está llena de obstáculos, que siempre se pueden superar las dificultades y lograr las metas. Recuerde que el fracaso solo es el trampolín para un gran éxito.
  • Realice una evaluación de su labor como padre de familia, revise si ha brindado a su hijo el apoyo apropiado, así como acompañamiento en su proceso de formación integral.
  • Si las causas identificadas tienen que ver con el comportamiento del niño, implemente correctivos en su conducta, puede quitarle el celular, restringir la televisión, así como salidas y encuentros con sus amigos.
  • Revise con los docentes y personal de la institución educativa la situación. Si la causa se origina en la  institución educativa debido a la metodología, el currículum, incluso el ambiente, se recomienda cambiar de colegio. Otro plantel puede ofrecer la metodología pedagógica que el niño requiere para desarrollar sus intereses y habilidades.
  • Busquen soluciones conjuntas, motive a su hijo y fomente en él la importancia de tener una visión clara de lo que desea lograr en cada campo de su vida, que tenga sueños.