¿Por qué es importante la educación sexual en la adolescencia?

¿Por qué es importante la educación sexual en la adolescencia?

Hablar de sexualidad no se reduce exclusivamente a hablar de relaciones sexuales. La sexualidad abarca un ámbito más amplio como es el desarrollo sexual, la salud reproductiva, las relaciones interpersonales, la construcción de una identidad sexual que le permita reconocerse y actuar con un ser sexual, lo que contempla el conocimiento de él mismo, la imagen corporal, la intimidad, el género, la toma de decisiones y el respeto a si mismo y a los demás.

En torno al tema se han generado algunos mitos como que al impartir educación sexual se aumentarán las relaciones sexuales entre adolescentes, sin embargo lo que se busca realmente es darle a los niños desde su infancia, las bases y las herramientas para que conozcan y acepten su cuerpo, sus emociones y sus sentimientos; que aprendan a saber cómo son y cómo funcionan otros de su mismo sexo y del otro sexo, de tal forma que en la adolescencia superen sin mayores riesgos sus etapas de maduración física y psíquica. 

La sexualidad se forma gradualmente, pero es entre la adolescencia y la pubertad donde se presentan los más grandes cambios  en el desarrollo sexual y por ende mayores riesgos, razón por la que la educación sexual cobra mayor validez, responsabilidad que no solo corresponde al colegio, sino que debe tener la participación activa y permanente de los padres, para garantizar que el joven reciba información real, que le permita consolidar los conocimientos y habilidades apropiados para tomar decisiones responsables. 

En este sentido, la confianza y la buena comunicación son fundamentales para establecer un diálogo fluido entre padres e hijos sobre sexualidad, así como lo es la necesidad de que los padres revisen y valoren de forma previa sus propias ideas sobre el tema.

Recuerde: 

  • Educar en sexualidad requiere tener confianza con sus hijos, libertad para que ellos puedan expresarse, preguntar y comentar,  la sexualidad no debe ser un tabú en la familia ni una palabra prohibida, por esta razón no espere a que su hija tenga su primer periodo menstrual o a ver en su hijo comportamientos sexuales, aborde el tema de la sexualidad desde la infancia. Siempre es recomendable que asocien al sexo, el amor y la afectividad, a una expresión de sentimientos, donde exista comprensión y respeto.
  • La educación sexual también implica hablar de prevención por ello aborde el tema con tranquilidad teniendo en cuenta que las relaciones sexuales suelen iniciar entre los 14 y 17 años. Explíqueles los riesgos de no utilizar protección enséñeles el correcto funcionamiento de los anticonceptivos, permíteles que pregunten e indaguen más. Habla sobre los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual, la edad adecuada para comenzar a tener experiencias sexuales.
  • Deles información completa y ajustada a su realidad, desvirtúe prejuicios y mitos, haga especial énfasis en la responsabilidad que ellos deben asumir pues son los que finalmente deciden respecto a su sexualidad. 
  • No desestime los sentimientos de sus hijos, recuerde que las primeras experiencias sentimentales de sus hijos nunca se olvidan, por eso debe apoyarlos escucharlos entenderlos y darles consejo para superar la situación sin demeritarla.  
  • Los niños obtienen mucha información a través de los medios de comunicación, en su relacionamiento con amigos y conocidos,  por las redes sociales, adicionalmente los colegios no brindan toda la información necesaria, de ahí la importancia de su rol como orientador. No convierta el tema de la sexualidad en tabú, muéstrese abierto a abordarlo, incluso sin necesidad de que sea su hijo quien lo pregunte. 

Por qué la educación sexual:

  • Reduce la información incorrecta y aclara las dudas que tengan los adolescentes.
  • Enriquecer el conocimiento, la comprensión y por ende el uso de la  información correcta.
  • Fortalece las competencias necesarias para tomar decisiones y la capacidad de actuar en función de ellas
  • Explica, aclara y consolida sentimientos, valores y actitudes positivas
  • Promueve el respeto a sí mismo, a su cuerpo y al de los demás. 
  • Fomenta la adopción de comportamientos orientados a la reducción del riesgo, en este sentido reduce la frecuencia de actividad sexual sin protección induciendo al uso de métodos de protección contra el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.
  • Fortalece la comunicación con padres, madres y otros adultos de confianza.
  • Un adolescente bien informado podrá vivir en la adultez una sexualidad plena y placentera.