Trabajo infantil

Trabajo infantil

El trabajo infantil va relacionado con los problemas socio-económicos y culturales, por esta razón el Estado debe ser uno de los principales gestores de la erradicación de este gran problema a través de los estamentos gubernamentales cuya función es velar por la niñez y el respeto por la dignidad humana como lo son la Policía Nacional, El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, las Alcaldías Locales y la ciudadanía en general.

Desafortunadamente se ha convertido en algo normal ver los niños vendiendo en los buses, los semáforos, limpiando vidrios, en la plaza de mercado o en las  ventas ambulantes que en muchas ocasiones pasan desapercibidos para la Policía y los mismos ciudadanos.  

Es necesario continuar trabajando mediante campañas para que la ciudadanía denuncie todo acto sospechoso de trabajo de menores sin la debida autorización del Ministerio de Trabajo con el fin de vigilar que los niños asistan a los planteles educativos y se evite cualquier acto de explotación laboral. 

En el país se judicializa la pornografía , el maltrato y  la prostitución infantil dejando un poco de lado el “trabajo infantil”, que aunque se considere no ético se es permisivo con el tema bajo la consideración que  son menores desafortunados que tienen que ayudar a sus padres por la falta de recursos. Pero el problema es mucho más profundo ya que en primer lugar muchos niños se han convertido para sus padres en ejes de productividad,  es más fácil comprarle a un niño que a un adulto debido a los sentimientos que ellos inspiran.  Por otro lado, muchos menores de edad son convertidos en mendigos por personas inescrupulosas que buscan obtener ganancias, los incluyen en trabajos pesados como la construcción o los vinculan a bandas delincuenciales. 

En Colombia, el artículo 35 del Código de la Infancia y la Adolescencia se decreta que la edad mínima para trabajar es a los 15 años, siempre y cuando tengan la autorización del Inspector de Trabajo.  Cuando los niños menores de 14 años trabajan se perjudica su desarrollo físico y emocional llevándolos a la deserción escolar, baja autoestima, rebeldía y se convierten en vulnerables.  

Teniendo en cuenta que el trabajo infantil se evidencia en los estratos más bajos debido a la falta de recursos económicos, es importante continuar con los programas  de planificación familiar, fomentar la educación de los padres en cuanto a sus deberes, realizar constantes controles para que los niños asistan al colegio y judicializar debidamente a los adultos que les exijan trabajar. 

Por otro lado, es necesario que los niños mantengan una buena orientación de manera integral tanto en la familia como en las instituciones educativas  con el fin de evitar que caigan en redes de prostitución o bandas delincuenciales que les ofrecen dinero fácil y rápido.   

En el país se ha venido trabajando en disminuir los índices de trabajo infantil a través de darles a los niños y adolescentes mayores oportunidades en la educación, a través de los subsidios y la desmantelamiento de bandas dedicadas a la reclusión de niños para fines delictivos o la explotación sexual.

Según el Dane,  en Bogotá actualmente se ha logrado a través de los centros Amar  una reducción de 5,7 puntos de la tasa de trabajo en menores de edad con relación al 2014 logrando que 87.000 niños menos laboren. Estos centros trabajan brindándole oportunidades laborales a las familias, realizan actividades culturales, se brinda alimentación, se promueve la escolarización y la corresponsabilidad para que los padres garanticen los derechos de los niños.  Los centros Amar prestan servicios a los niños  mayores de 6 años y menores de 18 años en riesgo social o en situación de trabajo infantil  cuyos acudientes habiten en Bogotá.